Hablemos de la copa menstrual

Desde hace tiempo la tenía en casa y no la había utilizado hasta hace tres meses, os lo podéis creer?

Vamos a hacer la presentaciones primero.

La copa menstrual, ¿Qué es?

Bueno, es un “utensilio” creado para recoger el fluido menstrual, es decir, la sangre.

¿Es molesta de colocar, llevar, etc?

Eso pensaba yo y por eso he sido tan tonta de tenerla en el armario guardada durante casi un año. Pero os prometo que es lo más cómodo y seguro del mundo.

¿Hay distintos tamaños?

Si, casi todas las marcas tienen al menos un par de tamaños, uno para mujeres que no han tenido hijos por parto natural y otra para aquellas que han tenido parto vaginal.

¿Cuánto tiempo aguanta sin cambiarla?

Depende de la cantidad de flujo, pero fácilmente unas 8 horas y sin escapes.

Ahora que ya hemos hecho las presentaciones y que os he plantado una foto de la primera copa que yo tuve y que no recomiendo para nada, os voy a contar mi experiencia.

Soy bastante regular y mi flujo es normal, tirando a ligero, por lo cual y como aún no he tenido hijos (y de tenerlos dudo que sea por parto vaginal, ya que me da pavor) escogí el tamaño más pequeño.

Marcas hay cientos y yo fui a por la Intimina de cabeza porque todas hablaban muy bien de ella, pues bien, aún siendo la pequeña, me molestaba un mundo, eso era enorme para mí y bastante dura, por lo que busqué otra y di con las de la marca Enna, probé con ella y he tocado el cielo.

Estas, por el contrario, son blanditas, flexibles, no notas que las llevas puestas y son pequeñas pero aguantan bastante bien sus ocho horas sin cambiarlas.

Yo me he acostumbrado a colocarla según el dibujo que os dejo aquí:

Ahora me preguntaréis la duda eterna, son higiénicas? Qué asco cambiarlas en un lugar público, no?

Pues son tan higiénicas como que tú misma la esterilizas cuando te la pones el primer día de menstruación y sinceramente yo no entiendo que a alguien le pueda dar asco o reparo su propio cuerpo.

Debéis saber que la sangre que perdemos en la menstruación es limpia y os sorprendería ver qué no es tanta ni que su olor es desagradable como nos hacen pensar los benditos anuncios de compresas y tampones. “A que huelen las nubes…” Los odio muy fuerte por la carga machista que llevan, pero ese es otro tema.

Para vaciarla, tan solo tienes que introducir un poquito los dedos en la entrada de la vagina, quitar el vacío que se crea entre la copa y las paredes de la vagina y la extraes fácilmente, viertes el contenido y la colocas de nuevo en su lugar.

Os aseguro que no se produce la matanza de Texas en el baño ni nada parecido, además de que creo que solamente un día he tenido que cambiarla en el trabajo, todas las otras ocasiones ha sido en la ducha o en el bidé, por lo que el agua arrastra el flujo y no es nada traumático.

Por tanto, ¿La recomiendo?

Si y mil veces si! Tengo muchos motivos, pero aquí os van unos pocos.

  1. Es ecológica en el sentido de que no tiras decenas de tampones o compresas a la basura cada ciclo menstrual.
  2. No te reseca como un erial porque, no se a vosotras, pero a mí siempre me ha dolido retirar los tampones.
  3. Es económica, piensa que te compras una sola copa que te dura años si la cuidas bien y sólo calcula el precio de una caja de tampones al mes, por un año… 💶💶.
  4. No produce alergias, ya que a muchas mujeres el tejido de compresas y tampones les provocan picor, escozor, etc
  5. Estás protegida, no hay escapes ni manchas porque recoge, no absorbe y no hay espacio entre la copa y las paredes vaginales, así que no sale nada al exterior.

En cuanto a donde las he comprado, sobra decir que en farmacia, ya que es el lugar más fiable y seguro donde un especialista te va a aconsejar sobre tus necesidades y cuál te conviene. El precio eso ya depende de la farmacia y las promociones u ofertas que tenga.

Espero que este post os hay resultado útil, os guste y os aclare algunas dudillas, si es que a estas alturas tenéis alguna.

Un beso enorme y nos vemos pronto

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